Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

martes, 13 de abril de 2010

...y cuando salga la luna en Simoca


Carretas cañeras cruzan la laguna,
el grillo a la luna le da su cantar,
y en los valles retumba mi caja,
canta con la zafra todo Tucumán.

La noche en sus ojos, la miel en su boca,
yo traigo la copla del cañaveral;
de la luna que alumbra en Simoca
cuando se le antoja de noche alumbrar.

Yo le hablo a mi rancho, a los cañaverales,
ojalita que ella pudiera escuchar.
Cuando salga la luna en Simoca,
con poquita cosa se han de conformar.

Se van las carretas subiendo el camino
pensando en el ruido de su traquetear;
como el grillo anulao en Simoca
yo canto mi copla del cañaveral.

Amores de zamba cosecha la zafra,
la niña se alhaja para enamorar,
que tan sólo un decir se me antoja:
después de su boca nadita querrá.
Autor invitado: Chango Rodriguez
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3 comentarios:

  1. Hola Juan
    Acá estoy disfrutando de tus letras y dejando la huella de mi paso en ellas, te sigo leyendo
    Un abrazo amigo
    MOnica

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  2. Precioso, me encantó. Está para ponerle música de zamba. ¿No te parece? :)

    Cariños

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  3. De recorrida por tu Paraje donde el tiempo se descalza un poquito en señal de ajuste, y te escucha. Instantáneas necesarias para seguir siendo.

    Mi beso.
    Virginia.

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