Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

sábado, 8 de octubre de 2011

Huacas

Cada año el planeta se calienta más
y el hielo de los árticos va desapareciendo,
el oso se va con el frío.
Cada año la tala de las selvas avanza más,
las inundaciones invaden el hábitat natural
y los tigres se van con la madera.
Cada año el cemento obtura la tierra y las playas,
los sapos, libélulas y zorzales desaparecen de las ciudades,
se van con el verde.
Cada año el CO2 se multiplica por la combustión,
se entabla la peor de las guerras: clorofila contra contaminación,
el hombre no sabe a dónde ir con su progreso.
En la contienda abandona su letra
y busca en la cordillera
a los niños Incas de Llulaillaco.



Juan Disante



2 comentarios:

  1. Así es, amigo, cuando no tengamos nada que talar, nos talaremos unos a otros, hasta que el planeta se quede en los huesos. Un abrazo, poeta.

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  2. Que buena entrada.
    Así es ,la tecnología & naturaleza parece "no las dejan ir de la mano"
    un abrazo y feliz inicio de semana

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