Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Rayo Verde

En tanto amanezca
iré pensando en mis modos,
tendré tiempo de meritar tus palabras,
tus reparos,
mi higado,
mi condición de empuñar la lapicera,
el tenedor,
las visceras,
de inclinarme a recoger tu pañuelo,
de revisar mi calado.
Esperaré al paso
el mutar de la crisálida que convocamos
en cada mocedad
y cada caracola de la playa de Villa Gesell
atestará mi dilección por tí
y la albeada espuma nos instará,
me dirá algo más sobre el ataque de pánico.
No esperaré la claridad para que explique los acentos
los símbolos de tus significantes
ni a esta metonimia que me lleva.
Daré una vuelta por la cadencia del verbo
y como dices
me dejaré de engorros
al regreso de los pasos de esta retórica,
de este quimérico peñasco
que me huye,
de cada parte de mi todo
que abandona la tinta capilar
que me irrumpe.

Tal vez, cuando amanezca,
cuando ese primer rayo verde
atraviese el firmamento sobre mi ceño,
cuando tu dejes de enamorarte de Paul Celan
... empezaré de nuevo.










Juan Disante





martes, 15 de noviembre de 2011

Solsticio



En este viaje, tu llama

abriga mi solsticio verde

y en el ojal de la lana

nuestro agosto

me ata y crece.

J.

domingo, 6 de noviembre de 2011