Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

sábado, 24 de marzo de 2012

Germen

Cuando la palabra no existía en la tierra, todo eran signos.
Reinaban las leyes del universo, y el hombre, sin entenderlas, se avenía a ellas.
El sosiego, el silencio y las equivalencias destacaban.
Entonces el hombre quiso…
Quiso…
Quiso.
Apareció la palabra.
Irrumpió el arado, las medidas, el tarifario, la espada.
El hombre se hizo poderoso, pero ya no podía convivir con la naturaleza sin torcerla.
La consonancia se interrumpió.
La palabra copuló con el silencio, la desazón con el sosiego, lo dispar con la probidad.
El silabario se bifurcó.
Los sustantivos rotaron.
El verbo montó el corcel.
Hoy, el hombre reemprende la búsqueda de lo perdido allá lejos.
El silencio, las señales, la alegoría, el sino.
Allá lejos, la imagen acústica del laconismo
y del germen.
J

2 comentarios:

  1. "Apareció la palabra.
    Irrumpió el arado, las medidas, el tarifario, la espada"

    Siempre digo (porque lo creo de verdad) que la palabra lleva en si misma un poder muy grande, una responsabilidad terrible, una implicancia enorme. Un poder "afectar" a quien va dirigida... para bien o para mal. Una facultad para "establecer" cosas en el plano espiritual, cuando es dicha con FE.

    Excelente prosa poética (para mi).

    Abrazos miles.

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  2. Buenísimo tu poema, acertados tus conceptos. Sin la palabra ¿qué seríamos?
    Un saludo cordial

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