Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Palabras



Siempre me dio por coleccionar palabras.
Otros juntan estampillas, peinetones antiguos o corchos retocados. No es mi caso. 
A mí me subyugan determinadas palabras.
Me las voy encontrando por el camino.
A veces en la reflexión.
Y también las tropiezo en el mercado o en cualquiera de esas audiciones de radio donde el locutor las deja caer, y ahí quedan abandonadas y sin destino.
Ya tengo varios frascos llenos que ocupan toda la alacena del altillo. 
Y creo que voy a tener que habilitar otro lugar.
De vez en cuando, especialmente los domingos por la mañana en que toda mi familia duerme, doy vuelta los recipientes sobre una mesa y las reviso.
Las miro,
las huelo.
Las pongo a contraluz y las comparo.
Y siempre me las llevo al oído para escuchar sus cadencias cuando las agito.
Responden al tacto de bordonas singulares.
Al sesgo único de cada alma.  
Como “guaino”, que en realidad expresa un son musical pero que, al principio ya sonaba cadenciosa, conforme me dijo la señora que me la obsequió.
O como “abedul” que, por más que no quieran, fue el germen de todas las abedulinas, o si fuéramos más lejos, el abedular;
En todo caso por aquello que al principio fue sólo el verbo.
A algunas las fui descartando por frágiles, como “deleznable”, porque el sentido que me imprimió al comienzo, se da de patadas con el diccionario.
A decir verdad, suelo disfrutar con “tremolina”, que se las trae.
O “azafrán”, por su giro pajizo.
O con una difícil: “Cardamomo”.
También en un frasco tengo “Viracocha”. ¡Qué hechizo que posee! Sabe a dulce maíz… y a cierta confusión de los orígenes. De tal modo que, quizá algún día, todos los niños a quienes bautizaron Rodrigo, vuelvan a llamarse Viracocha.
¡Vaya a saber!
“Humo” es pingorotuda. Hay que mostrar eréctil los labios.
No es “ahumar” que ya es fatuo.
Pero, desde hace algún tiempo estoy obsesionado con una que me cargué y que, como a un endeblucho lechuguino, me tiene achichonado: “pliegue”. 
La boca, para poder mencionarla, tiene que horizontalizarse hacia los lóbulos en una línea perdida.
Hay que gesticular una reidora por las comisuras.
Hasta donde pude percibir, pliegue es el grácil sesgo de una imagen en la que la luz permite mostrar el claroscuro de sus formas.
Es ahí donde la vida puede apreciarse en toda su contiguidad, porque torna, rola, reaparece. 
Es el punto donde algo se ceña y estría.
Resulta un acaecer para cualquier mortal que desee volverse hacia sí, porque hubo una vez en que dudamos y fuimos débiles. 
Luego nos encontró la embriaguez del almibarado bies de la falda de siempre en busca de la bocamanga trashumante.

¡Qué objeto la palabra!
Las hay gracejas, taimadas, aprobantes.
También menuditas y chuscadas.
Cual misterio de la creación.
El habla.
El amor.
El regreso…
Pliegue… pliegue… pliegue…
Ji… ji… ji…         

Juan Disante

10 comentarios:

  1. Me encantó tu conversación-divagación contigo mismo. ¿Será porque también suelo hacerlas? ¿Quién puede escucharnos, leernos, comprendernos mejor que nosotros mismos?

    Saludos Juan. Asumido el cambio de nombre de tu blog y me lo llevé a mi espacio propio.

    Amanda

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  2. "Has dado con la piedra filosofal de la palabra" coleccionando:) la cantidad de matices y contextos. Se puede decir(escribir) casi todas las sensaciones y sentimientos eligiendolas, también el enves. Pliegue es una de mis favoritas. Abrazo.

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  3. Muito gostei de estar aqui, teu blog é muito belo e com um conteúdo excelente, parabéns, Luconi

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  4. Apreciar "el tacto y la imagen" de las palabras. Desde este momento me siento más cerca de ellas. Un abrazo.

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  5. Soberbio! Felicidades :-) Yo tengo palabras cogidas con chinchetas en las paredes, para que así se me queden también cogidas con chinchetas a la piel de la memoria y la otra, más dura, del corazón... Un abrazo, poeta.

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  6. Maravilloso querido poeta escribidor/pensador...yo las colecciono ,las dejo libres para que se aireen y luego las cazo al vuelo cuando las necesito para acariciarlas y dejarlas volar...¡están vivas!
    Gracias Juan por tantos momentos reflexivos, por tanto corazón compartido.
    Que la luz te siga colmando.

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  7. Me ha encantado el pliegue de tus palabras, deliciosos...

    sentidos..

    bellos

    Un abrazo

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  8. ...yo de momento te deseo un feliz domingo y decirte que acabo de hacerme seguidora de tu blog ...espero seamos buenos amigos
    feliz nueva semana
    un abrazo
    Marina

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  9. Hola Juan:
    Hacía días que no te visitaba. Y hoy, que lo hago, me he encontrado con algo maravilloso. Tu colección de palabras.
    Yo, ¿que hago con ellas? Las dejo volar. Las dejo perder en el espacio que existe, a veces, entre la realidad y los sueños.
    Pero te voy a imitar, mejor, voy a aprender de ti, las voy a guardar. Para fabricar con ellas,puentes de ilusiones entre los recuerdos,los sueños y los desengaños.
    Felicitaciones Juan, un abrazo grande de tu amiga, Eva Margarita

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  10. PUES esta muy bien esto de coleccionar palabras que uno encuentra por la calle,,,no se pero el abedul me suena como a pajaro ...
    te deseo feliz semana de largo puente pero si conduces no corras.
    un ABRAZO
    MARINA

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