Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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.
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

jueves, 5 de junio de 2014

Nada


Sospechamos que dentro nuestro hay siluetas que nos atraviesan
con prontitud,
como ornamentación onírica,
breves, relampageantes.
A la loca de la casa la vemos cristal.
holgazaneamos con cien ojos en sus indicios
y esos figurones multiformes no dicen nada,
el por qué,
pero esquivas, se asocian con coyunturas exteriores,
hechuras históricas que las dictan y les da perfiles de los acontecimientos reales
de cada día,
rutinarios, domésticos, aburridos,
que las representan con entusiasmo, y que les prestamos mucha mayor atención.
Mientras sabemos que estos quiebres de nuestro interior memoria
y de nuestro exterior tangible existen,
creemos que entendemos algo del mundo circundante:  
que el que todas las mañanas se levanta para ponerse las medias y andar,
es el que vale;
mientras que aquél que da cabezazos de inventiva imaginativa está tratando de un vicio de envejecimiento, de levedad.
La partida superficial.
El quimerizante es el embocinado necio del pueblo.
Pero al final,
cuando ya no hay nada para explicarse,
cuando esa parte del río ya pasó y no vuelve,
cuando lo único que queda es el maquillaje del suceso real,
entonces todo es otro,
no queda nada nada.
Mejor no pensar en la disposición.
Todo… todo… es ausencia.   


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