Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

martes, 30 de marzo de 2010

Tres concepciones de la poesía

Siguiendo los diferentes tiempos de la enseñanza de Lacan, podemos notar que comenzó poniendo el acento sobre la "creación" por vía de lo simbólico. En un segundo tiempo articula el significante a la letra y permite así juntar psicoanálisis y poesía. En su última enseñanza, tal como J. A. Miller viene haciendo la lectura, la perspectiva cambia totalmente. El ideal entonces para Lacan "sería en resumen terminar con lo simbólico", la cuestión se plantea entonces de saber qué perspectiva Lacan dibuja para la poesía. Resulta de ello, en efecto, grandes consecuencias que Miller desprende en su curso, a saber que esto pasa "por la eliminación de la gramática en la estructura del inconciente", después Lacan elimina también la lógica. Lo que queda entonces, es una X, que es la poesía. Pero sentimos, agrega Miller, que tampoco es la poesía, y que hay profundamente, debajo "una cosa después de la cual gritamos y que no responde"


Queda por saber detrás de qué gritamos sin obtener respuesta. Es lo real de hecho lo que no responde. Encontramos de nuevo la disyunción entre el analizante y el poeta. Si el primero grita puede obtener una respuesta bajo la forma de un sentido, el segundo permanece en el fuera de sentido porque lo real excluye el sentido.

Queda por saber detrás de qué gritamos sin obtener respuesta. Es lo real de hecho lo que no responde. Encontramos de nuevo la disyunción entre el analizante y el poeta. Si el primero grita puede obtener una respuesta bajo la forma de un sentido, el segundo permanece en el fuera de sentido porque lo real excluye el sentido. Las vías analizantes y poéticas se encuentran aquí en divergencia. De ahí la cuestión de nuevo planteada de lo que necesita en tal sujeto el recurso a estas dos vías diferentes. Como si la transferencia no agotara la parte de real. Es el caso más común, como si hubiera un ombligo de la transferencia equivalente al ombligo del sueño que es el límite de lo que puede decirse en la búsqueda de una interpretación. Pero el deseo de decir no permanece menos presente. En la vía analítica habrá conversión del "trabajo de la transferencia" en "transferencia de trabajo". En la vía poética el camino es más enigmático porque diríamos que ese deseo de decir parece estar presente todo el tiempo. Lacan puede entonces otorgar una acepción nueva de la poesía: "Podemos decir de cierta manera que la poesía es imaginariamente simbólica". Ella proviene desde este punto de vista, de una duplicidad de sentido, como todo uso del significante por otra parte. Lo que condujo a Lacan a decir que "el psicoanálisis pone de relieve la estafa, de la misma manera que la poesía se funda en el doble sentido." La poesía realza la violencia hecha con el uso del lenguaje.

De esta manera abordamos el estatuto de lalengua que reúne lo imaginario y lo simbólico en un juego de goce.

Es así que esto comienza con la lengua materna.
Autor: Joseph Attié
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domingo, 28 de marzo de 2010

Scalabrineando


Ayer, noté que la histórica plaza se llenó de una mayoría de gente desencuadrada. En un activo recogimiento. En parte del grito. Como reafirmación resistente.

Hoy, debo hacer el elogio de la soledad (que también es parte de la cosa). La soledad de aquellos hombres ambulatorios y descorridos, desvinculados de las fórmulas en juego. De aquellas mujeres arrinconadas por la intolerancia y la desintegración. De aquel ciudadano sin voz que sólo aparece en los resultados electorales que desconciertan y desmienten a los pronosticadores del apocalipsis. O que también suele mostrarse cada cuarto de siglo en medio de esos aluviones de amor y bronca que suelen brotar, como arcilla y lava, desde las entrañas del subsuelo.

Hoy, debo hacer el elogio de esa nutricia terrosidad que otorga el anonimato del aislamiento. Esa fecunda dispersión, que siempre es nombrada como causa de nuestros fracasos cívicos, pero que de alguna manera, es disparadora de las reflexiones más íntimas, sin que ningún gurú de la verborragia pública o privada pretenda sellar el papel en blanco de la inculpabilidad ideológica.

Hoy, quiero homenajear la debilidad. La debilidad de los que sólo escuchan. De los que callan. De los no representados. De aquellos que frente a la fuerza de los discursos de los medios hegemónicos, oficialistas o no, atinan a una mueca sigilosa. O por ahí, levantando una ceja.

Hoy, el instinto me dice que vivimos una época transitiva en la que ya se fritó la mitad de la tortilla y ahora está siendo disparada al aire para que caiga del revés en la sartén. En esta cocción no va a ocurrir lo de siempre. Esta vez la debilidad significa la fuerza bicentenaria que dará respuesta a aquella seguidilla de repreguntas: “El pueblo quiere saber…” Con lluvias. Blandiendo paraguas. Tal vez en pelotas.

Hoy, en esta rotación invertida de la realidad, la debilidad no yace, ni está boca abajo. No se trata de una astenia debilucha producida por la presencia de tanta mala gente transitando por los pasillos de los palacios, sino de un distanciamiento consiente asumido ante el cierre de los caminos. Un sensato apartamiento al que obligaron los poderes, pero que mantiene su latencia de lucha.

Hoy, en la línea de flotación se encuentra la oración scalabriniana del hombre que está solo y espera, en cuya sintaxis hallamos el poder de un sustantivo extraviado, junto a dos dispersos y activos verbos. Una amalgama que algún día unirá la equidad social con el tejido conjuntivo de la justicia universal, ni más ni menos que para despertar al león herbívoro que todos llevamos adentro.
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Valga mil veces ésta figura.
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Ojalá hoy, aquellos que frente a los desniveles prefieren la horizontalidad del llano, hagan un buen uso del concepto de soledad. Por ahora transformador.
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Juan Di 25-3-10
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sábado, 6 de marzo de 2010

...salir


aludes de dudas

turgencia turba
desde la cumbre
despeña tumba
asombra
aturde y abruma
el ser de bruces vacila
dulce retiro
cuerpo fuera
tierra
vislumbra

lunes, 1 de marzo de 2010

Fagotista

No es por nada,
me llaman brujo fagotista
sólo por que toco el fagot.
Entre sus opiniones
y mi persona

no existe otra circunstancia
que el fagot,
sin adjetivos,
sin consecuencias posteriores,
sin metonimias.
(Es lo que quisieran algunos de la ronda)
Pero consideremos,
lo acepto,

que nadie se sienta ofendido,

lo grito a toda voz:

los días de guardar ¡ Soy brujo !
Los fines de semana ¡ Soy fagotista !
Sin más.

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