El Otro

Lacan dice que la constitución del cuerpo depende del Otro. Es a partir de la relación con el Otro primordial que se constituye el cuerpo del niño. El otro, al mismo tiempo que lo confronta con su imagen, le dice por ejemplo: "Tenés los ojos de tu padre".
Esos significantes pronunciados por los padres se ligan a su imagen y se incorporan a la identidad que el niño asume.
La identificación simbólica impide que el niño quede atrapado en el mundo imaginario.

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¿Literatura autista-verbosa?


Jacques Lacan sorprende cuando indica que no es el mutismo lo que le parece lo más sorprendente entre los autistas, sino la verborrea. Ni siquiera se trata de una observación clínica, cuya pertinencia no se dudaría, sino de la orientación esencial para abordar la especificidad de un tipo clínico original. ¿Qué es la verborrea? Sino un uso de la lengua de donde la enunciación se ausentó. Ahora bien, la enunciación inscribe el goce vocal en el campo del lenguaje. La voz como objeto pulsional no es la sonoridad de la palabra [voz], sino la manifestación en el decir del ser del sujeto.Es una constante mayor del funcionamiento autístico el protegerse de toda emergencia angustiosa del objeto voz. De la suya propia, por la verborrea o el mutismo, de la del Otro, por el evitamiento de la interlocución. El autista es un sujeto que se caracteriza por no haber incorporado el objeto vocal que soporta la identificación primordial, resulta de eso una carencia de Sí, en su función representativa del sujeto. Cuando el goce del viviente no se cifra en el significante, la manifestación clínica más manifiesta, subrayada por todos los autistas de alto nivel, reside en una escisión dolorosa entre los afectos y el intelecto. Las otras características del cuadro clínico son algunas de las consecuencias.
La representación más difundida autista es efectivamente la de un ser mudo, de modo que Lacan sorprende, con ocasión de una de sus raras indicaciones concernientes a estos sujetos, calificándolos de "verbosos": "Qué le cueste entender [escuchar], dar su alcance a lo que dicen, no impide que sean personajes más bien verbosos”

psicologia

Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

martes, 13 de septiembre de 2011

Molinos de viento




Últimamente existen muchas solicitudes para la fabricación de molinos de viento. Revisamos los archivos y acá mandamos lo que hay.
1º) En primer lugar, el interesado tiene que determinar qué uso quiere otorgarle: si es para producir electricidad, mover una muela, o simplemente para concebir fantasías. No siendo para ninguno de esos usos, mejor olvidarse de fabricar un molino de viento y pensar en alguna máquina de soplidos.
2º) En segundo lugar es necesario elegir el lugar donde se va a instalar el molino. Ahí hay que chuparse el dedo, levantarlo al aire sobre la cabeza y percibir la dirección de la brisa. Determinar de donde sopla el viento es decisivo, dado que si lo hace desde oriente o desde occidente, puede cambiar la mirada.
3º) Una vez hecha esta elección, entonces hay que empezar a hacerse de los materiales. Ahí hay varias posibilidades, si usted quiere un molino fuerte que funcione al viento, tendrá que hacerlo de algún metal duro, algún robaviento que le dicen, pero que no dejará lugar para ninguna discusión. Ahora, si quiere algo más modesto puede hacerlo de cartón corrugado, lo que abrirá las puertas a eso que se denomina “pragmatismo”. Pero si usted lo quiere de ilusiones perdidas, entonces la recomendación es hacerlo de mazapán. Ahí va a tener la posibilidad de emular al caballero Don Quijote que, montado en Rocinante y con su lanza siempre presta, va a poder hacer de tripas corazón cualquier ilusión desmedida de que algo cambie en este mundo.
4º) Lo que muchos recomiendan es asegurar el Molino con buenos cabestrantes para impedir que los temporales lo derriben. La gente vive equivocada y nunca otorga suficiente importancia al anclaje a tierra. Cualquier proyecto humano debe tener lingaduras para no terminar en chusco, como lucubró el escudero Sancho, que dijo no entenderse de otra manera. No va a ser la primera vez que un molino de viento caiga sobre la cabeza de quien lo construyó. Lo mejor es levantar primero el pedestal y recién después colocar el molino arriba. Nunca al revés, por favor. Uno tiene derecho a soñar, pero con la cabeza sobre la hierba. Siempre habrá un viento norte que enloquezca la razón, una sudestada que destruya todo y un pampero que traiga paz y armonía.
5º) Al final, lo que queda es levantar la torre. Ahí se precisa el esfuerzo de varios convecinos que ayuden. A la vez que unos sujetan la torre, otros tiran de los cables para fijarla en posición de no vértigo hasta que esté perfectamente aferrada. Mientras algunos van sosteniendo la gigantesca estructura, otros la montan, la martillan, la remachan y sueldan. La Academia de Ciencias Exactas aún no ha sabido explicar por qué, para levantar un molino de viento, es necesario el esfuerzo de un agolpamiento comunitario. Los coeficientes de resistencia de materiales que indican los manuales de ingeniería nunca pueden ser divisibles por las mediciones áureas del imaginario popular.
6º) Más allá de optar por el Ingenioso Hidalgo o por Sancho, si seguís tomando en serio el tema de la ventosa energía eólica, deberéis decidirte sin más vueltas por la utopía, que siempre es más prometedora que todo lo sólido, y además, no se deshace en el aire.

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Jua Dis