¿Literatura autista-verbosa?


Jacques Lacan sorprende cuando indica que no es el mutismo lo que le parece lo más sorprendente entre los autistas, sino la verborrea. Ni siquiera se trata de una observación clínica, cuya pertinencia no se dudaría, sino de la orientación esencial para abordar la especificidad de un tipo clínico original. ¿Qué es la verborrea? Sino un uso de la lengua de donde la enunciación se ausentó. Ahora bien, la enunciación inscribe el goce vocal en el campo del lenguaje. La voz como objeto pulsional no es la sonoridad de la palabra [voz], sino la manifestación en el decir del ser del sujeto.Es una constante mayor del funcionamiento autístico el protegerse de toda emergencia angustiosa del objeto voz. De la suya propia, por la verborrea o el mutismo, de la del Otro, por el evitamiento de la interlocución. El autista es un sujeto que se caracteriza por no haber incorporado el objeto vocal que soporta la identificación primordial, resulta de eso una carencia de Sí, en su función representativa del sujeto. Cuando el goce del viviente no se cifra en el significante, la manifestación clínica más manifiesta, subrayada por todos los autistas de alto nivel, reside en una escisión dolorosa entre los afectos y el intelecto. Las otras características del cuadro clínico son algunas de las consecuencias.
La representación más difundida autista es efectivamente la de un ser mudo, de modo que Lacan sorprende, con ocasión de una de sus raras indicaciones concernientes a estos sujetos, calificándolos de "verbosos": "Qué le cueste entender [escuchar], dar su alcance a lo que dicen, no impide que sean personajes más bien verbosos”

psicologia

Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

domingo, 14 de febrero de 2010

"El sueño de la razón crea monstruos" Goya




El cementerio de Puerto Príncipe
ya no alcanza y los muertos escapan
por los pliegues del olvido
y quieren volver… no sabemos…
quieren volver.

El cementerio de Puerto Príncipe
es un lugar silencioso
donde apenas hay visitantes
y el mundo de los difuntos
ya es estrecho

El cementerio de Puerto Príncipe
tiene callejuelas apretadas
donde se tropieza a cada paso
codo a codo
con los dolores de siempre

El cementerio de Puerto Príncipe
es el único cementerio… no hay otro
y las mujeres dejan en las tumbas
botellas de cerveza
que gustan a sus finados

En el cementerio de Puerto Príncipe
nadie limpia los sepulcros
nadie cambia sus flores
nadie llora sus desgracias
nadie huele la brisa de muerte

En el cementerio de Puerto Príncipe
los gallos ya no cacarean
los gatos escapan de sus rincones
los gusanos se sorprenden
los colibríes murmuran

En el cementerio de Puerto Príncipe
el enterrador tiene la cara huesuda
arrastra una pala oxidada
y se detiene cansado en cada fosa común
pero ya no duerme ahí

En el cementerio de Puerto Príncipe
la gente deja a sus muertos
en la entrada
y día a día se acumulan montañas de féretros
sin nombre… uniformes

En el cementerio de Puerto Príncipe
la gente que llega con sus difuntos
está sudorosa y hambrienta
y se recuerdan entre ellos
que algún día serán difuntos

En el cementerio de Puerto Príncipe
no existen duelos, todo esta apretado
no existen lápidas, todo es frágil
nada es definitivo, todo es eterno
como un sueño

En el cementerio de Puerto Príncipe
el sismo no destruyó su construcción
y hay 200.000 cajones esperando
su turno desencajado
en una fila de muerte abandonada

En el cementerio de Puerto Príncipe
no hay lápidas que recuerden
y sí nichos sin identidad
no hay quien lleve las cuentas
sí una sola visitante que cubre su nariz
con un pañuelo

En el cementerio de Puerto Príncipe
el enterrador está muy flaco y ojeroso
y tenía 8 hijos y una mujer
que cenaban todas las noches con maíz
ahora la venas de sus brazos son ramas.

En el cementerio de Puerto Príncipe
la visitante que tiene una túnica blanca
se lanzó al suelo polvoriento
y en su trance de gritos desesperados
las últimas palomas huyeron

En el cementerio de Puerto Príncipe
hay una cita de Víctor Hugo
que menciona la eternidad
mientras el sello de origen francés
se mantenga en las retinas

El cementerio de Puerto Príncipe
es vigilado desde lejos por tropas yanquis
que aseguran que la sobrepoblación
es sospechosa de un sueño
y los finados quieren escapar
cada uno con su botella de cerveza

.

( El presente poema es traslación inspirada en la información enviada por Ramón Lobo desde Haití )
Gracias Ramón.

3 comentarios:

  1. Se hace necesario volver a la poesía social y comprometida como esta muestra que publicas.

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  2. Qué tremenda tristeza desanudan tus versos.

    Siempre celebro tus escritos, incluso ahora, que me hacen llorar.

    Saludos, Juan.

    Mónica

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  3. Este Poema es un Templo.
    Me asomo a este umbral y me arrodillo.

    Poeta, Gracias.
    Virginia.

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