Diálogo con mi Otro

-- El Lenguaje es el camino y la Poesía el atajo.
-- ¿ Te parece que es así ?
-- Seguro. Pero, ¡atención! en el atajo nos encontramos con lo inesperado del sendero. Todo pedrusco tosco.
-- ¡Furtivo risco! Te agrego que el poema-travesía requiere de un esfuerzo descomunal para poder levantar el velo del horizonte.
-- Velo... velo... rugoso acre. Nos obliga a revisitar todo de nuevo. Engendrar cordeles.
-- ¡ Reeducarnos ?
-- Si. Se espera siempre que la poesía desenvuelva aquello diferente que no está a la vista de lo que seduce la acción de los hombres.
-- ¿ De qué materia está hecha la seducción de los hombres ?
-- Se hace muy difícil percibirla. Seguramente, en una anómala época de improbidades, lo único que pueda salvarnos es abrir caminos con la poesía.
-- ¿ Volveremos a la senda de Homero ?
-- ¿¡... !?
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POESÍA ESPECTRAL

Nos orienta, para la composición poética, a usar el más amplio espectro del discantar y la atrevida recién llegada voz del reflejo.
Más el formato, que la sumisa matriz.
Más el cómo de la armonía, que el qué de la melodía.
Más arquitectura vegetal, que materia rústica.
Ni gongorizar ni estar en la vena lugoneante del realismo residual
Hacia una quebradura doble de la palabra y la sintaxis en cautiverio.
La del sueño.
La de la dermis simbolizable.
La de los significantes indulgentes.
Algún día caerá la viruta impresionista de la forma,
y todo será refinado fundamento,
asunto,
luz.

domingo, 13 de junio de 2010

Tarde

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Dejen verme sentado
en este banco de plaza
con un libro faldero
buscando los modos
espinosos,
las sombras,
una clave memoranda
tratando mi lugar.

Dejen bajar ese gorrión apurado
que me interrumpe,
risas de chicos desde las hamacas,
el taconear de pasos antiguos,
la voz sonante del vendedor de globos
y mi madre peinándome a la gomina.

No me distraigan de Borges.

Más allá del cordón pasan camiones
con mercancías,
los bocinazos se atropellan,
la vieja calesita a sangre deja oír una ranchera
y los labradores sacan a pasear a las señoras
y los bastones acompañan a los jubilados
y los barriletes remontan a los felices.
Ese cascarudo que se revuelca en la hojarasca
no me deja concentrar,
las hojas bordó del ciprés cubrieron la playa
aunque la sinfonía de metáforas sigue oculta
en el caminito de las hormigas.

Déjenme abandonar "El libro de arena"
en el banco.
Alguien vendrá a retomar aquel pasado
y lo que sigue,
alguien vendrá desde aquella época
a ver esta tierna unidad del infinito
y ese incesante tránsito
de mercancías
por la calzada
...desfilando...

Déjenme ir.

Juan D
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7 comentarios:

  1. Felicidades Juan. Cómo siempre nos deleitas con tus bellos poemas.
    Un abrazo.

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  2. Este poema llegó a mi correo y me gustó mucho. Me asomé y lei otros textos del sitio y también me gustaron mucho.
    Afectuosamente
    Mercedes Sáenz

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  3. Felicidades Juan por este nuevo espacio!
    Me ha encantado tu poema como el texto que tienes a un costado.... buenísimo!
    que quieres ser cuando seas niño??

    te dejo un abrazo,

    Ali

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  4. siempre es bueno ir aunque no te dejen, cambiar es bueno, romper la rutina y siempre habrá alguien que retome tu asiento y te recuerde

    un abrazo

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  5. No sabias que
    tenías un sitio...

    Tal vez visites alguno d e los míos

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  6. Me llega por mail este poema HERMOSO.¿PUEDO PONERLO EN MI BLOG QUE HOY ES UN ZAFARRANCHO PERO VA POR LA CURA?
    El domingo 13 presenté como sabías mi primer libro. Los jóvenes leyeron, actuaron, leí,algunos cantaron, escritores leyeron para escritores y legos, que se fueron con el libro y los ojos llenos de alegría.
    Volveremos a encontarnos para leer, cantar, hablar y tomar otras copas en honor de las letras, que nos unen.
    Quizás ese día puedas, te acuerdes o tus pasos te guíen hasta acá.
    Con mi afecto te abrazo.
    Sonia

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